Habemus papa

¡Hola amigos! Bienvenidos a mi cocina, donde os enseñaré algunos consejos y cosas sobre los alimentos que ni siquiera sabe Michelín. Sí, el de la guía y estrellas, que tiene pinta de comer bien.

El primer post se lo dedicaré a ese ¡oh, magnífico manjar! Que es la patata, y que incluso da nombre a mi sección.

La historia de la patata comienza cuando Isabel le dijo a Fernando, según recogen los historiadores: “Ferni, estoy harta de comer el huevo frito solo, manda a Cristobal a por papas”. De hecho, antes de traérselas de América, la tortilla española se hacía con piedras amarillas, y de ahí las dentaduras propias de la época, que tenían más huecos que la defensa del Cádiz C.F.

La patata, o papa, ha llegado a ser parte fundamental en nuestras vidas y se ha colado en nuestro lenguaje con expresiones habituales como “Señor Papa, vaya con cuidado que es mi primera vez”, “A ver si este año para el discurso se saca la papa de la boca”, “Menuda papa que se ha pillado a base de Soberano el ídem” o “Dale papito, perrea, perrea”.

La entrada de hoy va con una receta de regalo: ‘patatas fritas’. Sé que todos pensáis que sabéis hacerlas, o que Mariano recomienda comer ‘patatas a lo pobre’. Vale, sí, pero habéis pasado por alto ciertos matices:

Ingredientes:

  • 1l de aceite. De oliva, no lubricante.
  • 1kg de patatas.
  • Sal. Fuera. Vete de aquí.
  1. Lavamos las patatas pues, si son de tu propio huerto ecológico aún tendrán tierra para plantar un pino. Literal. La tierra no se come.
  2. Pelamos las patatas. Si nos pide que le hagamos el último peinado de Cristiano, la tiramos. Tiene bicho.
  3. Cortamos las patatas. No hay que mezclarlas con polvo de taco, ni nada de eso.
  4. Las salamos. Si son patatas sevillanas te dirán que tienen ya mucho salero. No te fíes.
  5. Las freímos. Antiguamente, acostumbrados a los asaltos de castillos, le echaban el aceite hirviendo desde alto. Es una técnica poco eficaz y el aceite puede salpicar. Harvy Dent se quedó así por eso. Ojo.
  6. Cuando estén crujientes las sacamos de la sartén o freidora. Si no confiesan, al aceite otra vez. Las escurrimos bien y ya podemos comerlas. O usarlas como cebo para el estadounidense medio.

He aquí el resultado:
image

Para finalizar, os cuento la historia de Irlanda con las patatas. La comen con todo. Es como la Guinness. Unas malas cosechas y unos vecinos ingleses (no hay que decir más) provocó la Famine, que significó la muerte de muchos irlandeses y la emigración de otros a EEUU, a ciudades como por ejemplo Boston. Allí se crearon empresas de extorsión como la que vemos en Infiltrados. Por tanto, sin las papas (spuds para los Irish) no tendríamos esta banda sonora:

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