-Winter’s eating -It’d be coming -No

Los que entraron porque creían que iba a hablar de Juego de Tronos, se han equivocado, pueden irse. Los que creían que hablaría sobre comida fresquita, ideal para estas temperaturas que dudo que sean constitucionales se han quedado cortos. Vacíen pues sus alarcones, retiren esos tuppers del congelador, ¡hola Walt!*.

Como estudiante flojo que soy, tengo experiencia en precocinados, pero ni la mejor especialidad del capitán Pescanova merecería el privilegio de aparecer aquí, así que para ofreceros un plato tan frío como delicioso pensé qué querría comer el frío mismo, qué plato haría saltar las lágrimas de alegría a los pingüinos. Nada mejor para esto que meterse en el congelador un buen rato. Me llevé un libro de cocina para leer mientras esperaba a que llegara una idea en forma de escarcha, sin caer en que como en las neveras, la luz del congelador se apaga al cerrarlo. Alguien tenía que asegurarse.

Salí del congelador arrepintiéndome de no haberme llevado una rebequita y sin más cogí el primer vuelo a Nepal capital (y tal). En busca de la base del plato. No es algo que puedas comprar en el supermercado de la esquina. Ninguna receta que se precie tiene ingredientes fácilmente localizables y yo no iba a ser menos. De hecho, a mí me costó bastante conseguirlo. Cuando llevaba una semana en Katmandú y había hablado con todo el mundo allí haciendo gala de mi dominio del nepalí, me di cuenta de que el hacerme con ese ingrediente estaba más chungo que jugar al pilla-pilla en Jamaica. Pero logré mi objetivo. La estrategia de las empresas de telefonía de llamar diariamente a la hora de la siesta me permitió localizar a mi presa y cazarla mientras estaba desprevenida. Ahora en la casa del Yeti tienen Ono. Aunque no esté el Yeti.

 

 

Entrecot de Yeti con pétalos de tundra y postre de témpanos de piononos.

 

Ingredientes entrecot (4 personas)

  • Entrecot de Yeti – Pídanlo con cara seria en la carnicería.
  • Aceite de oliva ultracongelado
  • Nitrógeno líquido y pétalos de tundra (para decorar)
  • Sal del ártico. Fuera.
  • Dos huevos de pingüino

 

  1. Hacemos una tortilla con los huevos de pingüino y le echamos un poco de sal del ártico.
  2. Marcamos el entrecot a base de darle golpes con el aceite de oliva ultracongelado.
  3. ¿Cómo se cocina en frío? No se me ocurre.
  4. Decoramos con el nitrógeno líquido echando en una cuchara y manchando el plato, es muy cool (jejeje) y los pétalos de tundra.
  5. Servir frío. Como la venganza

 

Ingredientes para el postre

  • Un pionono para cada comensal
  • Un porche que de al fresco

 

  1. Ponemos el pionono colgando del porche situado al fresco una noche en la que los rusos saldrían con bufanda a la calle
  2. Esperamos a que se convierta en calipo.
  3. Chupar y chupar.

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