Música II

Sabía que empezaba a ser algo grave cuando empezó a cambiar su vestuario para intentar estar más guapo, afeitarse más a menudo o incluso echarse colonia. Colonia. Y ella ni siquiera entraba en la tienda. Pero con los pocos clientes que tenía y las revistas desgastadas de tanto leerlas, poco más le quedaba por hacer que esperar a que llegara y verla mientras se plantaba frente al escaparate de la tienda como un niño frente a una tienda de caramelos. Él fingía leer, claro. Aunque poco hubiera importado que se pusiera a hacer malabares detrás del mostrador. Ese día tendría más sentido el haberse echado colonia, al menos. Cogió el CD que ella siempre se quedaba mirando antes de explorar el resto de la tienda y se lo llevó al mostrador. Por suerte esa tarde tuvo más trabajo y menos tiempo para pensar. Hasta que se dio cuenta de que ella llegaba tarde y se puso nervioso. Y entonces la vio. Casi no tuvo tiempo de escribir una nota pidiéndole que algún día entrara dentro y meterla dentro del CD para después envolverlo. Salió corriendo y consiguió pillarla cuando ella empezaba a correr también. La cara de sorpresa de ella le hizo sonreír. Le entregó el CD y volvió a la tienda sin decir nada. Estaba más tranquilo de lo que esperaba. Al día siguiente ella entró en la tienda y le devolvió la sonrisa.

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