Érase una vez un jardinero y una flor dorada.

Érase una vez un jardinero y una flor dorada.

Érase una vez el tiempo y el jardinero que rogaba.

Érase una vez el tiempo y el epitafio lo aclaraba.

“A mi flor dorada, a mi flor dorada, a mi flor dorada.”

 

Érase una vez la brisa y de belleza extasiada,

Quiso robar la flor del jardinero abandonada,

Gritó, clamó, rugió y en el suelo de todo despojada.

La brisa perdió la flor, la flor que medio se abrazaba,

Se fue tornando gris por el tiempo y delicada…

 

Érase una vez la lluvia, que del cielo arrojada

Vino a caer en tierra y se sientió maltratada.

Érase una vez el agua que de barro manchada

Érase una vez el agua que vio una flor dorada.

 

Érase una vez la noche que del cielo soberana

Una flor dorada que gritó: ¡No es para mí la madrugada!

Sintió en sus petalos el agua de barro manchada

Érase una flor que preguntó cuánto de vida le quedaba.

 

El agua que de barro y odio cargada siguió

Érase una vez una flor que preguntó

 y el agua no dijo nada.

 

Érase una vez un jardinero y una flor dorada

Érase una vez un sueño y una vida mal contada.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s