Cierto día, jugando

(Viene del capítulo anterior)

-Ya era hora de que volvieras.

-Mire usted, me alegra haberlo hecho.

-No era a usted, señor Aznar.

X

El principito comenzó su viaje galáctico visitando un planeta tan pequeño como el suyo, pero cubierto por un manto de púrpura y armiño. Realmente no era púrpura, pero el día que lo dibujé no tenía ese color a mano.

-¡Ah!¡Mi cadera!

-¡Pero si sólo he pisado su enorme capa! No me dejaba sitio para aterrizar.

-Mi planeta es tan pequeño… Sólo quepo yo, con mi enorme manto. Y el cirujano que me opera de cadera tres veces al día. Ya sabe, los achaques de la edad. Y mi afición por la cacería. De conejos -guiño,guiño- Y también me encanta mandar a la plebe: Opera esto, chupa aquello, no me juzgue por lo otro, yerno vete a no se dónde…

rey

-¡Achís!

-¡Eh, no te había ordenado que estornudaras!Pero te lo ordeno ahora. No, ahora no. Aaaaahora.

-Señor, está usted entrañablemente ido de la cabeza. No puedo estornudar a mi antojo y menos al suyo.

-Pues te ordeno que estornudes y no conforme necesites.

-Para eso no necesito su autoridad, ya lo hago yo por mi cuenta.

-1,2,3…¿Qué quieres que cuente? ¿De qué hablábamos?¡Ah, sí!¡Cállate! Podría enterarse el cirujano y rebelarse. Por eso siempre he querido ser un rey responsable y pedir únicamente cosas razonables. Es increíble la pleitesía que me guardan mis súbditos por hacer esto, que en definitiva es no hacer nada. Para enmascararlo y que me crean necesario pido un buen sueldo y a veces hablo o salgo en el ‘¡Hola!’.

-¡Hola a usted también de nuevo, señor raro! Con lo que me cuenta yo no veo razón para rebelarme, aunque no ha hecho nada como para que quiera ser su súbdito.

-¡Maldito crío!¡Quiere ser libre! Deja al menos que te ate al otro extremo de la cadena, ¡te ofrezco ser ministro!

El principito me contó que aquel rey se había vuelto loco. Y como siempre le dijeron que debía tener cuidado con los locos, pero aquel parecía inofensivo, pensó en que podría hacer su agosto.

-Señor, verá, es que en realidad ya soy ministro de Exteriores y Relaciones Interplanetarias para otro rey tan sensato como usted. ¿Ve aquella estrella de allí? Pues si gira a la izquierda se encuentra con mi planeta y reino.

-¿Tenéis conejos? Puede que me interese ir de cacería…

-¡Claro! Le invitaremos encantado. Pero verá, mi rey está todavía empezando en el negocio, y le harían falta unos cuantos milloncejos. Como préstamo, claro. Es que están los socialistas allí queriendo gobernar el planeta y uno no sabe cuán a la derecha pueden acabar los socialistas. Mejor prevenir.

-¡Ay, bribón! Cómo me recuerdas a mis inicios… Para eso estamos, niño. Lo único que te pido es que si ves a una rubia casi lineal de fiesta le digas que mi hijo pasa hambre. No sabes cuánto le encanta a esa chiquilla salir de marcha por los planetas…

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