Capítulo XII: Es mi destino, mi misión.

Ya en su cuarto Mario empaquetó el escaso equipaje que se había llevado para esos días navideños, pero antes leyó un mensaje que le había llegado al iPad:

Hola Mario,

la misión que te encomendamos no va a ser fácil, pero es de vital importancia para la actual sociedad atrapada en un torbellino de consumismo desenfrenado. Si no recuperamos las navidades originales y eliminamos la Navidad instaurada por el Corte Inglés y otras grandes empresas todo el mundo conocido podría desaparecer.

A continuación pasamos a exponerte a lo que te enfrentas, el ataque de sus tropas es inminente y tú serás la pieza central de nuestra táctica, o la única, estamos trabajando en los refuerzos pero la cosa está flojita.

El enemigo, encabezado como ya sabes por Bush, cuenta con numerosos efectivos:

  • Una escuadra de élite compuesta por amazonas que algún año fueron burbujas Freixenet.
  • Una completa infantería canina formada por clones genéticamente mejorados del perro del Almendro.
  • Su artillería ligera la componen burbujas sopladas por el mismísimo calvo de la lotería (no, no ha muerto) que al explotar vierten ácidos corrosivos y otras cosas tope chungas. También tienen Ferrero Rocher termodirigidos lanzados por la elegantísima Isabel Preysler.
  • Atacan por todos los medios: en el mar el comandante Rodolfo Langostino además de engatusar a todas las jóvenes lozanas con su irresistible acento comanda una tropa de gambas, gambones, gulas del norte y algún que otro centollo.Y por aire un sinfín de reyes magos y papá noeles en globo y zepelín bombardearán ciudades enteras con los cientos de regalos que los niños piden para al final solo jugar con ellos un día.

Esto es todo lo que han podido descubrir nuestros espías, pero tranquilo en tu coche te hemos dejado un completo arsenal de armas que te ayudarán en tu misión:

  • Pandereta bumerang con platillos cortantes.
  • Mini-zambombas cargadas con TNT.
  • Un exoesqueleto que imita el diseño de las botellas de anís del mono (no es por ningún razón de ingeniería es por darle un toque personal).
  • Un modelo plegable en fibra de carbono de la capa de Ramontxu que te permitirá planear largas distancias.
  • Pistola de ultrasonidos con frases típicas de la Navidad como: “¿Este vaso de quién es?”, “Ya más no abuela” o “Cucha Raphael cantando el tamborilero, qué raro.”
  • Un cuchillo balístico jamonero.
  • And other stuff.

Esto es todo: “hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes” frase célebre donde las haya.

Suerte 😉

XOXO

PD:

Es mono ¿eh?

 Con la cabeza aún más aturdida Mario salió de su habitación para regresar impulsado por una fuerte patada en el pecho. Cuando miró hacia arriba vio a su agresor, Gallardón:

-Vaya vaya, con que tú eres el elegido por esos mindundis defensores de la austeridad navideña. Pues no me pareces para tanto, ya me cargué al rubiales y ahora haré lo mismo contigo.

– Tú… Tú eres el de el poliespán.

– Jajaja sí, la verdad es que le da un toque artístico al asunto como los asesinos en serie de cualquier serie de televisión. Seguro que a Espe no se le hubiese ocurrido esto. Así le he dado uso a las toneladas que nos sobró tras embalar todos los condones que hemos retirado de las farmacias: VOSOTRAS PARÍS, NOSOTROS DECIDIMOS.

Mario se lanzó hacia él de un salto logrando empotrarlo contra la pared con tanta fuerza que la nieve acumulada en el alfeizar de la ventana se cayó. Con un rápido movimiento no propio de un ferviente consumidor de Intereconomía Gallardón lo tiró hacia el otro lado de la habitación. Comenzó a lanzarle como si de shurikens se tratará ecografías de bebes que le provocaron a Mario algunas heridas en la cara y los brazos.

– Míralos, ¿crees que no tienen derecho a la vida? Malditos asesinos come niños, aprended de la Iglesia que reparte amor a todos los monaguillos y niños de la catequesis, y además…

En su discurso casposo estaba cuando Mario vio que a su lado tenía el zapato que había perdido la noche anterior y lo lanzó a la cara de su atacante con la suerte de romperle las gafas y que los cristales se le metieran en un ojo. Mientras que Gallardón se retorcía de dolor aprovechó para escapar y montarse en el coche. Puso un disco de Ska-P porque se sentía de lo más revolucionario, pero a mitad del camino tuvo que dar un volantazo por el susto que se llevó al ver algo que se movía en el asiento trasero.

-Aaaah, ¿pero qué coño haces tú aquí?, ¿estás con ellos? ¡Maldita policía corrupta!

-Tranquilo me llamo Sara mi identidad como inspectora Martínez es solo una tapadera. Estoy de tu parte, quiero ayudarte porque puedo, no voy a dejarte enfrentarte a todo un ejército tú solo. Anda déjame conducir a mí mientras tú vas revisando todos los juguetitos que te han dejado esos tíos tan raros ahí detrás. ¡Y deja de mirarme las tetas!

Y con la música de fondo los dos se dirigieron hacia su destino, recuperar la Navidad.

Fui a nacer donde no hay nada
tras esa línea que separa el bien del mal
Mi tierra se llama miseria
y no conozco la palabra libertad”

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