Sois todos unos amargados.

Lo digo con total sinceridad, sin acritud, vosotros antes molabais.

También me incluyo entre vosotros, por supuesto. Ya no hacemos lo que nos viene en gana sino lo que la sociedad espera de nosotros. No me refiero a que nos hipotequemos, a que estudiemos, a que busquemos un trabajo y a que concibamos a nuestros hijos en santo matrimonio.

Me refiero a que nos callamos cuando le damos los buenos días al chófer del autobús y no nos contesta, a que guardamos las formas ante el niño que en ese mismo autobús escucha su boceto de música sin auriculares, a que ahora que estamos de mundial nos aguantamos las ganas de morir al escuchar a alguien hablar “del España”.

Una vez que acabas por controlar tus esfínteres, ya formas parte de esta sociedad, no tienes escapatoria. Te venden como buena educación todas estas cosas, y tú tragas. Porque los insectívoros Timón y Pumba te enseñaron que Hakuna Matata quiere decir “vive y deja vivir”, y El Chaval de la Peca que Abanibi Aboebe quiere decir te quiero amor.

Y tú, individuo que se quiere a sí mismo libre cual asturianu nacido en octubre transijo más de la cuenta. Y te convertiste en un amargado.

Amargado, porque la gente ha asumido que tu libertad acaba donde empieza la suya, cual mapa de Voronoi, cuando esto es totalmente falso. Las libertades se intersecan, hay prioridades, se pueden negociar, cambian según el momento… que para eso vivimos en sociedad. Por ejemplo, tu libertad para fumar en tu coche te convierte en un cretino si lo haces cuando hay un niño pequeño en él. No te lo digo yo, te lo dice la teoría cinético-molecular de los gases.

Y en esa intersección es donde mostramos que somos unos amargados. Prueba a hacer un chiste sobre Jesucristo en Semana Santa. Prueba a hacer un chiste sobre tu alcalde en su mitin, sobre Putin en Rusia, sobre un ídolo para quinceañeras en una cola para sus conciertos o sobre Batman en una convención de cómics. Dicen que coartas su libertad de culto. Nos reprimimos cual amargados “por respeto”, por no querer quedar mal o porque diez penitentes podrían hacerte mucho daño si te aporrean con los cirios y usan el incensiario a modo de maza de cadena.

Sin nombre

Es por eso por lo que, respetando el principio que nos enseñaron Timón y Pumba, deberíamos hacer lo que nos viniese en gana. Por pura curiosidad, aunque parezca una locura, aunque pensaras que no tienes ningún motivo racional para hacer algo así.  Como yo que he puesto esa viñeta de escasa calidad porque me apetecía. Realmente sí que la tienes. Harías caso a tu subsconsciente guasón y absurdo. Os doy ideas.

Róbale patatas fritas de su McKingMenú a un desconocido e invítalo a más patatas mientras le cuentas que lo están espiando por bajarse películas.

Ayuda a una anciana a llevar la compra y echa a correr con las bolsas sólo 10m, métele con las lechugas una foto firmada de la Campos.

Queda con tu pareja y empéñate en ver repetido el Nigeria-Irán del Mundial, comprométete a acompañarla de compras e ir a comer con sus padres, y alarga el masaje de ese día.

Son situaciones inesperadas en la que pese al susto inicial la otra persona acaba saliendo beneficiada, con lo que pese a que en un principio vio traspasado su supuesto límite de libertad, en realidad le estabas invitando a cruzar el tuyo.

Yo no me molestaría, vaya. Es más, estoy seguro de que la situación actual de España es una broma pesada de Rajoy, por la que después nos recompensará con creces.

¿Que no? Bah, no sean amargados.

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