Cartas

Vigo, 3 de octubre

Hija, ¿cómo estás?

Debemos ser claros. Necesitamos tu ayuda, Neves. Te escribimos esta carta para contarte de manera sosegada que la situación es insostenible. El teléfono e Internet nos parece demasiado fríos y los días que tarde la carta en llegar servirán para calmarnos.

Tu hermano está hospitalizado y el pronóstico no es favorable. Una sobredosis de heroína lo ha tenido un par de días en coma. Aún responde dificultosamente a cualquier estímulo y los médicos no saben si ha sufrido daños cerebrales. Sabemos que tienes tu vida resuelta, que más que emigrar escapaste de este ambiente, que durante años no entendimos tu decisión de marcharte de casa tan pronto. Sabes que tu hermano te quiere, que por más discusiones que hayáis tenido siempre fuiste un modelo para él. Ahora pensarás que ya es tarde para venir con ese cuento, pero entiéndenos, la pensión de tu padre no nos da para hacernos cargo de él. Piensa en los veranos en la playa del Vao, en las riñas a ambos por despertar a papá de la siesta, cuando te despertaba y te preparaba el desayuno antes de irse a la frutería cuando tenías que estudiar para septiembre. No te pedimos que olvides los malos momentos, esos también estarán siempre presentes y nos ayudarán sin duda a superar los que se presenten. Te pedimos que vengas, que nos eches una mano. Tan sólo podemos ofrecerte tu habitación tal y como lo dejaste y todo el cariño que tenemos.

Te queremos. Tus padres.

Barcelona 5 de marzo

¡Hola, papá! ¡Hola, mamá! ¿Cómo estáis?

Acabo de llegar del trabajo y me han entrado ganas de hablaros, no ocurre nada especial. Anxo ha salido con unos amigos. Los conozco y son de confianza, no tenéis por qué preocuparos. Cada vez se encuentra más a gusto aquí. Por las mañanas busca trabajo o se dedica a las labores del hogar, mientras que las tardes las pasamos juntos viendo la ciudad, o haciendo puzzles. Mandamos hacer hace poco uno con la foto que está en el salón del hórreo del pueblo de la abuela de 4000 piezas. Me encanta esa foto. A ver si venís pronto y nos ayudáis a terminarlo. Siempre suele estar ocupado y según me cuenta sólo se acuerda de las drogas cuando vosotros le preguntáis cómo se encuentra. Espero que sea cierto, si recayera no sabría qué hacer, a quién acudir. He de decir que tengo miedo de que esto ocurra. Cuando empezó en ese mundo era demasiado joven y sólo supe huir y dejaros con el problema en casa. Lo siento mucho. No quiero que me digáis que no tuve culpa, eso ya no importa. Quizá la segunda oportunidad que la vida le ha brindado a mi hermano sea para que todos vivamos de nuevo. He releído la carta que me mandaste hace unos meses y me he emocionado. Confieso que entonces no pensé en esos momentos que evocaste, y que ahora, ya más tranquila, que lo hago, se me vienen también a la mente las tortillas de patatas con pimientos que hace mamá o el pulpo a feira de papá.

Anxo acaba de llegar. Os manda besos y abrazos y dice que ya os escribirá un día de estos. Ahora veremos juntos una película.

Abrazos. Neves

16 julio Zaragoza

Padres. Ha ocurrido algo terrible. Siéntense, por favor.

Neves ha tenido un accidente de tráfico. Venía con el coche cargado con las pocas cosas que me quedaban en su piso y un camión la arroyó. Los médicos no pudieron hacer nada. Lo siento, padres. Estoy destrozado. No os puedo decir más que os quiero, que en estos meses Neves me ha devuelto la confianza en mí mismo, que os agradezco todo lo que habéis hecho por mí, todo lo que ella ha hecho por mí. Os estaría engañando si os dijera que al recibir la llamada desde el hospital no pensé en dejarme llevar por la frustración, por el sentimiento de derrota y buscar cualquier camello que me permitiese abandonar esos pensamientos. Pero si estoy rehabilitado ha sido gracias a su apoyo, y no podría dejar que su labor cayese en saco roto. Con el primer sueldo de mi nuevo empleo iré a veros, os echo de menos y tenemos que estar juntos. Justo antes de mudarme a Zaragoza estuvimos recordando los fines de semana en casa de la abuela, cómo nos decía que aprendiéramos a tocar la gaita, el olor a leche con canela en Semana Santa. Creo que son estos los momentos que quiero recordar. Las situaciones difíciles, ahora más presentes que nunca, quedarán atrás, y en el olvido deberán permanecer.

Besos. Anxo.

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