Ubi tu gaius, ego gaia

Es difícil comenzar una carta como esta después de lo que ha pasado. No hay sentimientos que puedan describir con precisión lo que ahora mismo siento en mi interior. A lo largo de mi vida habré cometido cantidad de errores, muchos, muchísimos, tantos que ni siquiera mi memoria es capaz de recordarlos todos. Siempre he intentado aprender de ellos, sacar la parte buena de cada una de las equivocaciones que cometía. Pero esto ha sido demasiado y ha podido conmigo.

Intentaré ser breve.

Quería pedir disculpas a todos los integrantes de este blog, por haberles fallado y por no confiar en ellos como para cometer algo así. Espero pueda recompensarles por esto más adelante, me siento en deuda con ustedes.

Siempre he sido una persona reservada, a veces demasiado y tal vez nunca me había dado cuenta de que esto no es algo bueno. Siempre me ha costado mucho contar mis problemas al resto de la gente pensando en si esto les resultaría molesto y que no les interesaría para nada, pero he caído en la cuenta de la cantidad de gente que me ha extendido su mano incluso después de fallarles como lo he hecho. Y eso es de agradecer. Creo que es el momento de cambiar y de dar un paso adelante, siento que he dado medio paso, pero aún me queda otro medio paso que dar.

Estos dos días han sido terribles, pero me han servido para darme cuenta de ciertas cosas que tal vez, si no hubiera ocurrido algo así, no habría sido capaz de ver.

A Alicia, por confiar en mi contra viento y marea, por ver un no se qué en mí y ayudarme en estos momentos. Por abrirme los ojos cuando los tenía cerrados. No encuentro palabras suficientes para agradecerte todo lo que has hecho por mí en este tiempo y especialmente en estos días. Como decía David Trueba en aquel libro que te regalé en el viaje de vuelta de Bilbao.

a

No quiero que mis palabras te engañen. No quiero que mis palabras tapen los hechos. Espero tener el tiempo suficiente para demostrarte todo lo que siento por ti.

Ya sabes lo arrepentido que estoy de todo esto. No puedo viajar en el tiempo para cambiarlo, pero tampoco quiero. Creo que esto es el antes y el después que necesitaba. A veces hay que parar para mirarse a uno mismo y poder seguir adelante.

Y ese día ha llegado.

Son muchos los momentos vividos juntos en un breve espacio de tiempo. Son muchas las historias que podemos recordar y estoy seguro de que la lista seguirá creciendo.

No puedo esconder todo lo que siento por ti, no puedo esconder lo que se me paso por la cabeza aquella noche en que te conocí. Tampoco puedo esconder que durante aquel mes en el que estuvimos hablando día tras día estaba tan ilusionado como un niño pequeño en sus primera navidades. Tu primer mensaje, tu primera llamada y tu primera sonrisa en aquella parada de metro de Sol, pese a que, como siempre, yo llegaba tarde.

Pero no te quisiste marchar y te lo agradezco.

Estoy seguro de que tengo muchas cosas que aportarte y no me cabe la menor duda de que a ti aún te quedan muchas balas en la recámara para ayudarme a mí.

Suena el final de “Dont look back in anger” de fondo, el bueno de Noel Gallagher, acompañándome en estos momentos.

Como te iba diciendo, quiero demostrarte que aún sigo siendo aquel segoviano de pacotilla que se pierde cada vez que coge el metro de Madrid, el que piensa que el guacamole debería ser considerado como el mejor invento de la historia y el que fue incapaz de marcharse a casa después de estar todo el día fuera solo para poder decirte un último adiós. Solo para poder seguir conociéndote. Solo para no perderte.

Tampoco lo pienso hacer ahora.

No puedo ser más feliz a tu lado. Nuestros viajes express parecen horas contadas en vez de días. Me bastan. Me bastan con 5 minutos contigo para olvidar todo lo que ocurre a mi alrededor. Nunca podré olvidar cada una de las veces que hemos estado juntos, cada detalle, cada mirada, cada beso, cada paseo por las calles de Madrid, de Bilbao, de Granada…

Aprovechando el tirón de la canción que suena de fondo, solo decirte que: “After all, you are my wonderwall”.

Deseo que esto solo haya sido una parada en el camino, una alto necesario para darme cuenta de todas estas cosas, de los aspectos que tengo que mejorar y de que eres la chica de mis sueños.

Estoy deseando de reanudar el camino.
Con la lección aprendida.

A Jacinto y a Jose, integrantes de este blog, por su apoyo y su confianza en mí. No les defraudaré camaradas.

A Alicia, de nuevo, por ser como eres. Cada día a tu lado es un regalo.

Por Juan Antonio Velasco Gómez. A 26 de Julio de 2014, 23:48.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s