Historia de verano, capítulo III-A: Corruptos

Lili aún estaba conmocionada, no asimilaba nada de lo que ocurría ante sí. Gente agolpándose a su alrededor, el agente noqueado, su hermano discutiendo con otro policía…

Estaba en comisaría junto a Wei cuando empezó a recobrar la consciencia. Seguían sin saber  nada de Orlando y esperaba desde hacía rato que el teléfono sonase. La tensión que sentía se incrementó cuando un agente uniformado y de semblante gélido se les sentó delante.

– Son la señorita Liu Qi y el señor Wei Qi, ¿Correcto?

–  Así es.

– Soy el agente Ferrer, les tomaré declaración de lo acontecido hoy, día…

Pegó un respingo con el politono del móvil, se levantó decidida a contestar, sin importarle el permiso de ese señor, ya pediría disculpas después.

– ¿Diga?

– ¡Lili! Soy Ollando, conseguí llegar al pueblo de al lado. Aun me quedaban monedas para llamalte y deciros que he pensado volver, lo que hice fue en defensa propia y tampoco creo que talden mucho en encontralme.

– Espera donde estés, le diré a la policía que pasen a buscarte. Nos tienen en comisaría a mi hermano y a mí.

– ¿Estás bien?

– Estoy muy asustada y la cabeza me…

– ¡¡EH, HIJOS DE PUTA, SOLTADME COMEPINGAS!!

– ¡¿Qué ocurre Orlando?!

Ya no hubo respuesta.

Despavorida, Lili corrió hacia el agente Ferrer.  La angustia le devoraba por dentro mientras le contaba todo. Notó que en su afilado rostro se iba perfilando una sonrisa burlona que le provocó un escalofrío.

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No sabía cómo esquivar las patadas y los porrazos. 7 tíos que le zurraban y que le metieron en un coche patrulla cuando vieron que apenas podía moverse. El último pegó dos tiros antes de subirse al otro coche.

       – Jodidos puelcos…

Con un policía sujetándole por cada brazo sólo podía mascullar improperios contra sus atacantes, con el sabor oxidado de la sangre que le resbalaba por los labios. No podían salirse con la suya, la ley no podía dejar que esos desgraciados actuaran así. El que iba sentado delante pareció entender sus pensamientos y contestó:

– Se te agotaron las fuerzas con Pereira ¿eh? Puto panchito, después de lo que le hiciste te va a sobrar mierda para el resto de tu vida. Nadie va a creerte, somos 7 agentes los que hemos visto tu actitud violenta. Has disparado a unos agentes de la autoridad con el arma robada a otro que dejaste KO. Te has lucido…

La impotencia y la rabia que se acumulaban escuchando a su agresor la descargó escupiéndole sangre a la cara. El premio por semejante estupidez fue un puñetazo en el costado. Se consoló pensando en el hijo de puta que le tocara limpiar la meada del asiento.

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