Demostración de la inutilidad de la homeopatía.

La siguiente demostración pretende arrojar luz sobre el oscuro mundo de la homeopatía. ¿Funcionan estos fármacos? ¿Deberían recetarlo los médicos? La respuesta sencilla y directa es «NO, IDIOTA». Para argumentar esta respuesta tajante y por si alguien se sintiera insultado por ella porque piensa que la homeopatía tiene base científica, a continuación les escribo una demostración por reducción al absurdo de que, efectivamente, los principios que rigen la homeopatía son tan acertados como la última quiniela que eché. Que esté escribiendo esto y no en el Caribe de vacaciones les hará una idea de cuánto. Procedamos pues con la demostración:

1) En primer lugar, tenemos que el agua es un líquido. Y es bien sabido que beber una gran cantidad de líquido hace que orinemos. Por otra parte, el mar u océano está formado por agua, luego, tragar agua en la playa, ya sea por voluntad propia, por un mar embravecido o porque alguien nos conduce a ello mientras intenta ahogarnos hace que, efectivamente, tengamos ganas de orinar. Este primer punto es algo que todos sabemos por experiencia.

2) Supongamos pues que los principios básicos de la homeopatía son válidos. Partimos ahora de dos hechos:

  1. La gente mea en el mar.
  2. Lo contrario de orinar es no hacerlo.

El primer hecho es algo tan cierto como que la mayoría de humanos somos bípedos la mayor parte del tiempo o que a Nietzsche sin bigote no lo reconocería nadie. Algo así no es asqueroso o poco higiénico, lo es mucho más orinar en un chiringuito común.

Usando de nuevo que el mar es básicamente agua, tendremos orines de millones de personas potenciados (según el término homeopático) en la mayor masa de agua disponible. Ahora bien, como lo contrario de orinar es no orinar, el efecto que según la homeopatía y la increíble potenciación marina provocaría a quien bebiese agua del mar sería el contrario de lo que es el soluto (esto es, la orina), es decir, el no orinar durante décadas.

Así pues, tenemos contradicción entre los puntos 1) y 2) ya que afirman que bebiendo agua del mar tendríamos ganas de orinar y no a la vez, cual vejiga de Schrödinger. Queda demostrada así que la completa inutilidad de la homeopatía.

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