ANTIHÉROES VIII: En bandeja de plata

(Capítulo anterior)

Acostumbrado a ver los crímenes como narrados en tercera persona a Garcés le costó analizar todo lo que vio en aquella escena del crimen tan personal. Su esposa se encontraba totalmente petrificada, grisácea y fría como una gárgola de la iglesia del centro. No había ningún signo de violencia aparente al menos en los lugares que no cubría la toalla a modo de toga que la vestía. A sus pies, en una larga bandeja de plata, se encontraban alineadas las cabezas de cinco hombres; como si de una Salomé caprichosa se tratara.
Garcés identificó rápidamente a tres de los hombres ya que eran amantes escondidos a voces de su mujer, los otros dos supuso que también lo eran, aunque más recientes, el pudor le duraba a su mujer sólo un par de semanas.

Tras poner algo de orden en su cabeza y llamar a la policía, el comisario pudo leer un mensaje grabado en el borde de la bandeja que no dejaba duda alguna acerca de la autoría de los asesinatos.

“El adulterio será arrancado de esta sociedad corrupta, como las cabezas de los cuerpos”

—Malditos mamones… El adulterio no, pero cortar cabezas es completamente moral —protestó entre dientes mientras recuperaba algo de su color y humor habitual.

Unos diez minutos después el comisario Ferrán apareció con su impecable uniforme y una cuadrilla de forenses que parecían mucho más contentos ahora que trabajaban con él.

—Hola Garcés, una pena volver a verte en estas circunstancias.

—Hola Ferrán, una mierda volver a verte a secas.

—Otro asesinato más y seguimos sin pistas, no sé cómo vamos a parar esto… Lo que más me preocupa es que este ataque haya sido personal aunque quizás si al final todos los asesinatos tuviesen algo en común eso nos podría ayudar a descubrir alguna pauta y acercarnos a algún tipo de hipótesis.

—Entiendo, bueno ahora si me disculpáis me gustaría estar solo, espero que podáis tener esa deferencia con vuestro compañero.

—Claro, intenta descansar. Nos iremos en cuanto analicemos todo correctamente. Ya vendré a hablar contigo.

AHcabeza

Mientras los forenses meten el cadáver de la mujer y las cabezas de los hombres en sendas fundas; Marcos, Búho y Rocío apuran unas tazas de té en la sobremesa.

—¿Por dónde podríamos empezar a buscar?

—Con ellos nunca se sabe, son escurridizos, saben esconderse y tienen dinero suficiente como para fabricar todo tipo de tapaderas —Búho se frota la frente intentando obtener alguna idea.

—¿Y por qué no llamamos al comisario que me interrogó? Quizás el pueda darnos alguna pista.

—Claro —replica Rocío —le decimos: «hola vamos a realizar una investigación paralela, ¿nos podría facilitar los informes del caso?» No digas idioteces.

—Lo siento —dice Marcos con la cara palpitando por el rubor que acaba de aparecer en sus mejillas, definitivamente no tiene nada que hacer con esta chica.

—No, perdóname tú a mí, hoy he tenido un día duro, nadie quiere contratar a una antigua bailarina de mi estilo…

El móvil de Marcos comienza a vibrar, en la pantalla aparece un número desconocido:

—Sí, ¿quién es?

—Hola Marcos, soy el comisario… ex-comisario Garcés, ¿podríamos vernos para hablar?

AHmóvil

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