Entrevistas a Destiempo. Hoy: Platón

Como siempre, ya sea a los tres días o a los seis meses, vuelvo. Salgo de entre la nada, resucito de entre los muertos, reaparezco de entre las tinieblas y os regalo el trabajo del que más orgulloso estoy en mi corta y eterna existencia. Me refiero a… «ENTREVISTAS A DESTIEMPO». Sección esta que recoge entrevistas del gran Yisucrist a personajes históricos que tenemos por aquí arriba. Os aviso que, como periodista, tengo un estilo incisivo en mis preguntas y saco la información más comprometida a todo aquel que tengo delante, como Jesús Hermida, Jordi Évole o Jorge Javier Vázquez.

platonPara comenzar con esta lista de personalidades tremebundas y únicas, tengo frente a mí a uno de los mejores pensadores de la historia, un griego de los que ya no quedan (ejem, ejem), un filósofo de los pies a la cabeza, que inspiró a Mecano con aquello de «sombra aquí, sombra allá»… Así es, está con nosotros ¡PLATÓN! Fuerte aplauso para él (Ángeles aplaudiendo a tope, alguno silba, muy excitado)

Yisus: Muy buenas, Platón, ¿qué tal estás?

Platón: Hola, Mesías, pues muy a gusto, ya tenía ganas de venir a tu programa

Y: Eso se lo dirás a todas, bribón (risas en todo el plató). Bien, la primera pregunta es obligada: ¿Por qué una caverna?

P: Bueno, lo cierto es que en un principio iba a ser una simple cueva, no tenía porque ser una caverna. Pero tenía que ser un sitio así que oliera a cerrado para que la gente, al imaginarlo, sintiera un poco de asquito. No lo especifico en «El Mito de la Caverna», pero la peor parte del lugar es que huele fatal. Muy mal. Como a sudor entre los dedos de los pies, o a huevo podrido, o a…

Y: Vale, vale, nos hacemos a la idea. ¿Te molesta que este mito pueda «ensombrecer» al resto de tus metáforas?

P: Nadie puede huir de sus mayores obras, y menos si obtienen tal repercusión. Fijate, que en la época de selectividad me siento hasta mal al ver a tanto niño estudiando mis mierdas, pero claro, ¿cómo van a saber nada de la vida si no estudian mi caverna? Pero sí, es cierto que a veces me gustaría que hablaran de la gilipollez que dije una vez: «El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos los caballos». Esa metáfora gustó menos, y yo nunca lo entendí.

Y: Además de esa frase y muchas otras, quiero destacar una en concreto: «La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos». ¿Mantienes esa frase?

P: Hombre, hay que ponerla en contexto…

Y: Perdona, yo hago las preguntas ¿de acuerdo?

P: Sí, claro, pero déjame que…

Y: ¿Mantienes la frase, sí o no?

P: Es que hay matices, no es tan fácil…

Y: No me estás respondiendo, ¿sí o no?

P: Venga va, la mantengo.

Y: Eso está mejor. ¿Cuál es tu filósofo favorito?

P: Bufff… Lo cierto es que tengo cierta debilidad por dos colegas como Sócrates y Aristóteles, a los que quiero agradecer que hayan venido hoy de público, y que me parecen unos fieras en lo suyo. Pero sí que tengo que reconocer el trabajo de otros grandes que me han inspirado como René Descartes, Josep Guardiola o Mario Vaquerizo.guardiola

Y: ¿Y tu Youtuber?

P: Me estás poniendo en grandes encrucijadas, si te soy sincero. Pero me voy a mojar en todas, así que en este caso te diré la santísima trinidad de los youtubers: Salvador Raya, El Rubius y Mariano Rajoy.

Y: ¿Cómo empezaste tu carrera de filósofo? Es decir, ¿cuándo te diste cuenta de que eras filósofo?

P: Bueno, aquí habría que aclarar que filósofo se nace, no se hace. Y yo me di cuenta pues… un caluroso día de agosto, allí en Atenas, mientras jugaba al fútbol con latas, pensé «creo que soy filósofo», porque le preguntaba a todos mis colegas que por qué la vida era tan dura. les amargaba un poco, la verdad.

Y: ¿Y ya está?

P: Sí.

Y: Ah…

P: ¿Qué pasa?

Y: No, nada, esperaba una respuesta con más enjundia

P: Pero es que fue así

Y: Ya, ya

P: Si quieres me invento otra historia y luego cortáis esta parte…

Y: No, de verdad, no te preocupes

P: Pero si no me cuesta nada

Y: Bueno, pero si fue así, pues fue así, no hay problema. Es sólo que al ser tú un filósofo, pues creía que ibas a tener una historia súper interesante detrás

P: Pasa mucho

Y: Ya, supongo

Tras un silencio incómodo, y un amago de aplauso de un angelito que, seamos sinceros, muy espabilado no era, continúo mi entrevista, llegando a la recta final de la misma.

Y: ¿Qué consejo le darías a los filósofos jóvenes, que estén empezando?

P: Pues que se lo pregunten todo, que se dejen barba, que pongan poses así de pensar a tope, y que huelan raro, eso es primordial, los filósofos no se echan colonia, lo que hay que ponerse es desodorante así en sitios extraños para descuadrar al personal, yo por ejemplo me lo echaba detrás de las orejas, que da un gustito muy curioso. Y bueno, que sean ellos mismos.

Y: Por último, una rápida: ¿Qué te parece el trato que le están dando los medios de comunicación a la tonadillera por excelencia, Doña Isabel Pantoja?

P: Me alegra que me hagas esa pregunta, lo cierto es que me parece de vergüenza absoluta lo que le están haciendo a Isabel, tanto que hemos disfrutado todos con sus canciones, con su pasión sobre un escenario… No es justo que acabe de esta manera, como bien dijo una señora que habló en el programa de Ana Rosa Quintana: «Ella tampoco ha matado a nadie».pantoja

Y: Pues con esto nos despedimos, querido Platón, ha sido un placer tenerte aquí… (aplausos)

P: El placer es mío, Yisus

Y: …Un placer charlar contigo, y esperamos que te vaya bien por aquí arriba, nos volveremos a encontrar

P: Seguro que sí, gracias y hasta otra

Y: Y a ustedes les emplazo a la próxima «Entrevista a Destiempo», en la cual hablaremos con el bigote más reconocible de la historia… Y hasta aquí puedo leer. Un abrazo y ya saben lo que digo: «Si buscas convertir el agua en vino…»

Público: «…Yisus es tu fiel amigo» (Aplausos atronadores)

Y: ¡All right! ¡Gracias a todos, hasta pronto, un besazo!

Escéptico-man

Como un Carrusel Deportivo, pero en términos católicos. «Y ahora nos vamos a León, donde espera Ana, cuéntanos Ana». Y una señora mayor irrumpe en antena. El oyente escucha una voz quebrada que reza por su hija, que no tiene trabajo, sus hijos, que no se hablan, y un nieto suyo, que tiene trabajo pero quiere dejarlo. La anciana rompe a llorar y la presentadora promete que todo se solucionará gracias a la Virgen María. «Estamos ya en Valencia, Javier, muy buenas tardes, cuéntanos». Un joven pide por la desaparición de las sectas, para que la Iglesia Católica prevalezca sobre ellas. También obtiene consuelo. Sólo falta escuchar «¡Gol en Balaídos!» para acabar la ronda informativa.

Además de encontrar cierta similitud, esta puramente radiofónica, con los programas de información deportiva en directo, mi mente consigue conectar la mecánica de este espacio de la emisora Radio María con algo que ya he visto antes. Estos programas que sólo sirven para que el presentador haga el ridículo de forma flagrante, y que al final, son más carne de zapping que otra cosa. Sí, me refiero a los programas de tarot y videncia. 

Se trata del engaño, la estafa, el aprovechamiento de personas desesperadas, educadas en un pensamiento de por sí corrupto, arcaico y autodestructivo. Es rastrero, vil y de la peor condición humana. No hay consuelo en esas llamadas, hay ignorancia y autocompasión, alimentadas por una voz al otro lado del teléfono que sabe lo que hace, sabe a qué esta jugando. No me inspiran ni una pizca de lástima estos traficantes de lágrimas, al contrario, me producen repugnancia.

Decía un sabio profesor que podemos odiar al programa «Sálvame» pero hemos de entender a los que lo ven. A pesar de ello, no dejo de pensar que la filosofía que se nos inculca (casi se nos impone) desde los organismos que siguen esta doctrina, conlleva al aborregamiento y el regreso al pasado más desastroso para la vida en sociedad. No voy a culpar a Ana y Javier por llamar a Radio María, pero me niego a que en las generaciones venideras, cuando un médico salve una vida humana, se le sigan dando las gracias a Dios.

Que nadie se me enfade, solo intento provocar reflexiones. Y desahogarme un poquito también. Bendiciones y buenas noches.

#YISUSENTREVISTA2

Toma juego de palabras para el título del artículo. Así es, feligreses míos, hemos puesto en marcha la segunda entrevista de la historia a Jesucristo. El hashtag (que al final nadie utilizará) es #YisusEntrevista2, y podéis mandar vuestras preguntas a través de Facebook, Twitter, Instagram, Tuenti, LinkedIn, y Yahoo! Respuestas. El próximo domingo día 28 de septiembre, responderemos a preguntas tan intrigantes como:

-¿Dónde preferirías aparecerte, en una mancha de humedad de un jacuzzi o en una tostada a la que van a untar zurrapa de lomo?

-¿Podré ver alguna vez a mi Betis en el Carranza?

-Lo del Papa Paco… ¿ha sido cosa de Risto Mejide?

A seguir preguntando, gandules, que es gratis y nos echamos unas risas. Además sorteamos un koala con tu cara como los de nuestros autores, para darle un poco de vidilla a la cosa y aprovechar que tenéis a vuestra disposición al mismísimo (¡Achís!) Jesús.

Capítulo Final: Humor oscuro casi negro

La mayoría de activos del personal de la policía estaba salvaguardando y vigilando las dependencias en las que se desarrollaban las fiestas del pueblo. Johnny y Orlando, con una mueca digna de aquel que ha chupado un limón, enfrentaron a seis cejijuntos armarios que decían ser hombres para salvar a una princesa asiática y su hermano. Sólo seis. Eran pocos, según le dictaba a Jonnhy su experiencia. Le parecieron miles a Orlando, al que le temblaban hasta las lentillas.

-¿Qué coño os creéis que hacéis?-inquirió uno de los enemigos, con voz grave y autoritaria. Orlando creyó de forma absurda que debía tomar la palabra.

-Venimos a por Lily.-aseguró entre lágrimas que le anegaban los ojos.-Dádnosla y nadie saldrá herido.-esto lo había escuchado en las películas.

Hasta Jonnhy empezó a reirse con ese comentario. No digamos ya los policías, que aún pensaban que aquello era una mala broma de algún subnormal del pueblo. Durante ese momento, dejaron desguarecidas sus armas y el mango de la guadaña voló hasta la sien del que había hablado y lo noqueó de un golpe. Dos desenfundaron y un tercero intentó ir a buscar ayuda.

-¡NO!-voceó Jonnhy, con la guadaña en posición amenazante.-Ni se te ocurra, soplapollas.

-Comepingas.-corrigió Orlando.

-Eso.-mientras se agachaba lentamente, colocó el filo afilado de la guadaña en la garganta del poli inconsciente.-Y ahora vais a hacer lo que él os diga, y nos vais a dejar ir. Con tranquilidad. No queremos que la fiesta acabe un funeral, ¿verdad?

Orlando seguía en shock, y recordó que tenía un arma con el que amenazar. Llevado por lo que acababa de suceder, se envalentonó y apuntó con su cañón hacia el frente. Algo le llevó a apretar el gatillo. Quizás la curiosidad sobre qué podía suceder, si era real la posibilidad de matar a alguien, de herirlo con un solo gesto. El proyectil impactó sobre el pecho de uno de los policías, derribándolo en el acto.

Jonnhy lo miró con gesto de contrariedad. «Sea pues», oyó Orlando que susurraba antes de pasar a la acción. Sin dejar que el primer policía disparara una segunda bala desviada en dirección a su compañero sudamericano, el grandullón de la guadaña le había descargado su rabia con el puño derecho en su mentón. Uno menos. Al mismo tiempo, barría el aire con su herramienta y la colocaba, amenazante, en la garganta del poli más cercano, colocándolo delante suya a modo de escudo humano.

Orlando había visto como le disparaban dos pistolas diferentes, pero ninguna bala pasaba cerca. Luego se habían centrado en Jonnhy y ahora los dos enemigos que quedaban en pie apuntaban hacia el ‘amable’ campesino, temblando de puro miedo. «Tendré que colaborar, pensó Orlando» y volvió a disparar, esta vez con media sonrisa en los labios. Acertó en el muslo de uno de ellos, y el otro le disparó en el hombro como respuesta.

Cayó hacia atrás, impulsado por el dolor. Se golpeó la cabeza con el suelo y sintió otro bocado metálico en el costado. Quiso darse la vuelta, pero su pierna izquierda fue la diana de otra bala. Todo se nublaba y parecía alejarse de allí. Le costaba respirar y sentía el bombear de su corazón justo en la sien. Era lo único que escuchaba, aquel rítmico latido, señal de que aún no era el momento de rendirse. Trató de incorporarse sobre su pierna sana, la hoja de la guadaña había acabado con toda resistencia mientras tanto. Sólo un madero permanecía intacto, oculto tras una columna y sin cesar de disparar.

Jonnhy se agachó a su lado sin apenas una mancha de sangre. «Se la acabarán pronto las balas, al hijo de puta», aseguró. Orlando pensó que había sido divertido, pero no querría repetirlo. Sangraba por tres orificios diferentes y sólo quería echarse a dormir. «Lily», le susurró a su compañero. Desde el fondo de la sala, un chasquido metálico alertó a Jonnhy, que cubrió a su presa con un salto, dejando caer el mango de la guadaña sobre el pecho del pálido policía. Algo crujió, y aquel hombre ya no pudo incorporarse.

-Vamos a por tu china.-creyó que decía aquel enviado de la muerte, con su arma característica. Orlando recordó haber asentido como respuesta antes de desmayarse.

Se despertó en la cama de un hospital, vigilado por dos policías y un médico canoso. Cuando le recordaron lo que había hecho y el tiempo que iba a pasar a la sombra, Orlando pidió un abogado, lo que pareció enfurecer a todos los allí presentes. Aquel señor trajeado le explicó que, como mínimo, estaría 15 años en la cárcel. No le parecieron tantos, eso se pasaba enseguida.

Pudo ver a su compañero de aventuras al día siguiente.

-Fíjate, el ‘comepichas’ se va a poner bien.-fue su saludo.

-Es comepingas.-respondió Orlando, nervioso. Estaba frente a una máquina de matar que, sin saber por qué, consideraba su amigo.-¿Viste a Lily?

Jonnhy trató de incorporarse en su cama. El mastodonte había resultado herido, aunque no tenía ni idea de cómo había pasado. Un enorme vendaje le cubría la cabeza y eran cuatro los policías que lo vigilaban a él.

-Llegué hasta los calabozos, sí.Pero allí no había chinas.-concluyó con una triste sonrisa.-Ya la habían soltado.

Historia de Verano, Capítulo IV-A: Croqueta

A mitad de camino hacia el sitio donde fueran, a Orlando le asaltó un sentimiento de tristeza tremendo. Sintió como su pecho empequeñecía y parecía que los pulmones se quejaban por no poder explayarse por completo. Los agentes comenzaron a cachondearse del panchito asmático y alguno lo imitó con muy poca gracia. Durante un instante, el cuerpo de Orlando funcionaba de nuevo a la perfección, pero el pinchazo que se alojaba antes en su tórax decidió mudarse al bajo vientre y el coche policial se empapó de una amalgama de cocido y perrito caliente que su estómago había decidido expulsar.

-¡Me cago en la puta!-El bigotudo que conducía tuvo que retirarse al arcén ante la insistencia de los demás por limpiar aquel estropicio, pues no aguantarían hasta comisaría empapados en vómito sin hacer ellos lo propio. El otro coche patrulla había decidido avanzar hasta su destino para ir informando sobre la acontecido. Además, tampoco querían ponerse a limpiar la suciedad de aquel inmigrante asqueroso, según aseguraron.

Orlando permanecía en el suelo, con la espalda en la tierra del arcén y su cabeza como una olla a presión. Observaba a aquellos tres hombres limpiar la tapicería del auto mientras maldecían. Estaban demasiado lejos, todo le daba vueltas cada vez a más velocidad, e incluso sintió como la rama de un arbusto le golpeaba violentamente la cara…

-¡Que se va el hijoputa!

-¡Hostia!

-¡Será mamón!

Así que eso era, había comenzado a rodar cuesta abajo sin quererlo, dejando atrás la carretera y a los subnormales que ahora le perseguían entre matorrales. Sintió cómo iba perdiendo el conocimiento. ¿Qué coño le pasaba? ¿Había perdido demasiada sangre o qué? Tuvo un vano intento de abrir los ojos pero los párpados se le hicieron demasiado pesados para levantarlos.

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-El arrestado intenta escapar por una cuesta, cambio.-a su lado, uno de sus hombres caía torpemente frente a una gran piedra.-Necesitamos refuerzos.-siguió saltando matorrales sin perder de vista a aquel ‘vendedor de discos’ que hacía la croqueta para huir.-Estamos en el kilómetro 23 de la nacional.

¿A dónde iba a parar semejante cuesta? No sabría ni decir en qué parte de la provincia estaban. El despropósito que acababa de suceder frente a sus ojos parecía tan irreal… Un momento, se había parado. El cerdo se había detenido tras una roca. Los dos agentes que quedaban en pie se situaron en una posición ventajosa y le chillaron al panchito:

-¡Salga de ahí ahora mismo, con tranquilidad!-No puedes fiarte de un sudamericano que agrede a tu compañero y luego se autoinflinge tanta fatiga como para vomitar y así escapar. Es un tío agresivo e inteligente.-¡He dicho que salga!

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 No supieron cuánto tiempo había pasado desde la llamada de socorro de los agentes que transportaban a Orlando hasta que Ferrer y el resto llegaron al lugar que les habían indicado. Allí no había coche, ni panchito, ni policías… Y encima había pisado un líquido asqueroso que parecía ser vómito.

Profeta en serie

Whats’up niggas? Siento no haber estado disponible estas últimas semanas, pero me he imbuido en el fascinante universo de las series de televisión vía Internet. Que me he hecho cuenta en Series.ly, vaya. Ya me he visto un total de 56 series, desglosadas en unas 42 americanas, 8 inglesas, 4 francesas y 2 tailandesas (esto es pleno postureo divino). El gusanillo de las superproducciones seriadas se ha instalado en mí (concretamente en las llagas que me dejó la cruz), y mi mente ha divagado para intentar adaptar la Santa Biblia a las series de mayor bombo y platillo del panorama internacional. Ahí van mis propuestas:

-Breaking Bread: Un profeta pluriempleado recibe una mala noticia: tiene un Judas incurable. Ayudado de su antiguo apóstol, Pedro Pinkman, fabrican hostias consagradas de la más pura calidad pero tiñéndolas de azul, por aquello de que hay que ir al cielo cuando se muera uno, y el cielo es azul, y eso. Mensajes subliminales ahí. Su mujer sería María Magdalena, una prostituta… como en la serie original.

-The Sotanos: Una familia de curas en el Vaticano que, liderada por Rouco Sotano, dispondrá de ciertos negocios oscuros para subsistir, amparados en la omertá propia de las mafias italianas. Venganzas cruentas, monaguillos impuros, gente que lleva gafas de sol… ¡de noche! y un sinfín de señores mayores fumando puros con sonrisas socarronas.rouco

-The Adan y Eva Theory: Una sitcom muy loca en la que Adán y Eva son compañeros de piso de una serpiente un poco sibilina que los pondrá en los aprietos más tronchantes. Las hojas de parra serán el nuevo icono de la diversión.

-A dos metros bajo tierra: Esta trataría de la vida de Lázaro.

-White is the new Black: Un jovencito gallego llamado Manuel Fraga ingresa en la prisión de Satán, justo en el ala oeste del infierno. Allí, lo que parecía una breve parada en su camino al cielo, propio de todo votante del PP, el inocente Fraga verá como todo se tuerce y las aventuras y confusiones se suceden, conociendo a carismáticos personajes como Joseph ‘Red’ Stalin, Adolf ‘Ojos Locos’ Hitler o Judas ‘Pennsatucky’ Iscariote. Dada su condición de novicio en el infierno, Fraga llevará unos ropajes blancos, que señalan que es en realidad un chico bueno, de ahí el nombre de la serie. Basado en hechos reales (creo).

-Cómo conocí a vuestro padre: Es un plano secuencia de cómo la Virgen María le explica a San José el rollo de la paloma. Risas aseguradas.

Por ahora no he presentado ninguna a las compañías y canales audiovisuales, pero estoy seguro de que el éxito vendría rodado. Si tenéis alguna sugerencia no dudéis en dejádmela en los comentarios, que actualizo más el blog que el correo de rezos y salmos. Un beso de profeta.

PD: Con motivo del aniversario del blog, se está cociendo la segunda entrevista a Yisus de la historia… ¡Y esta vez puedes entrevistarlo tú! Estad atentos, piltrafillas 😉