había que cerrar las luces y encender de una vez por todas las ventanas, saludar a la mañana, mirarse al espejo, acordarse de la contraseña del ordenador, apagar la tele, hacer tres problemas diarios de matemáticas, pasarse la media hora escribiendo, limpiar el polvo, cambiar los muebles de sitio

Soñaba tres veces cada noche. Cuatro a lo sumo, cuando se acostaba borracho. Tenía un sueño verde, otro azul y el último negro, con sus respectivas musas desnudas (valga la […]

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