Ingredientes: Tu vida.

Instrucciones de la receta:

Come.Bebe. Duerme. Estudia, si quieres llegar a algo en la vida. No estudies eso, que no tiene salidas. Sé amable. Lee. Viaja. Trabaja en verano. Viste elegante. Escucha música. Esa no. Toca un instrumento. Lee. Canta. Sabe de todo. Sabe de fotografía. Argumenta. Ve a misa. Ten fe en un dios que no has visto nunca. Compra. Come. Reza. Respeta a todos. También a los irrespetuosos. Aprende idiomas, si quieres llegar a algo en la vida. ¿Quién te dijo que lo importante era estudiar? No aprendas ese idioma. Ve cine. Ve televisión. Lee. Lee prensa. Esa no. Escucha la radio. Esa no. Ahorra. Gasta. Maquíllate. Lleva corbata. Sonríe. Ayuda a los necesitados. Indígnate cuando pisoteen tus derechos. No te impliques. No protestes. No fotografíes al policía que pisotea tu cara. No mires a los ojos de la gente cuando camines. No camines. Conduce. Come. Vigila el colesterol. No comas pizza con las manos. Apréndete la pirámide de los alimentos. No sumas a la cima. Haz ejercicio. Muscúlate. Suda. Folla. Ama. Haz el amor. Quiere a los tuyos. Ten pareja. Estable. No estés solo. Cena en familia. Con toda la familia. Aún más familia. Paga el seguro del Ocaso. No pienses en tu muerte. No leas estadísticas sobre el suicidio. Construye. Construye fronteras. Atraviésalas. Ataca a quien quiera atravesar las tuyas. Ten país. Ten nación. Ten patria. Emprende, si quieres llegar a algo en la vida. ¿Quién te dijo que lo importante era saber idiomas? Aprende idiomas. Trabaja. Ten tiempo libre. Trabaja en tu tiempo libre. Sabe de ordenadores. Sabe de cómics. Ve siempre con los buenos. Sabe de videojuegos. Sabe de juegos de mesa. Sabe de vinos. Bebe gin-tónics. Ve al cine. Ve al teatro. Ve a la ópera. Paga el IVA cultural. Visita museos. Quédate diez minutos delante de cada obra. Ten gafas de sol. Ten una pulsera con una bandera de tu país. Viste de marca. Que se vea la marca. Lleva un pañuelo al cuello. Abrígate. Invierte. Arriesga. Gana siempre. Apoya a tu equipo en la grada. Sigue a un equipo de fútbol. Sigue a un equipo de baloncesto. Sigue a un equipo de curling. Sigue a Nadal. Sigue a Alonso.

Sé tu mismo. Sé normal. Como todos. Lee. No leas.

No pienses.

Fotografía:

Foto no disponible. Ve al espejo más próximo.

Un cadáver exquisito

Os conozco y sois todos unos rojos. Seguramente os estéis manifestando en este preciso momento contra la reforma del aborto de Gallardón. Ahí, con vuestros palestinos manchados de sangre inocente. Sí, porque yo suelo escribir aquí sobre comida, jiji, jaja, prueba ésto, mira qué receta o ¡corre que se te quema el bizcocho del horno! Pero hemos llegado a un punto en el que lo que se está defendiendo no son derechos o libertades, ¡sino la vida de un ser vivo que aún no ha nacido! O como diría un militante anti-globalicación angloparlante e hiperbatónico “NO NATO”.

Y porque os conozco, y La Razón también os conoce, y el Vaticano, las cejas de Gallardón y la nueva cadena Inter os conoce, sé que os pirráis por unos fetos recién abortados, porque eso es lo que hacéis los rojos según una viñeta del diario Pueblo. Sois como Peñafiel. Monárquicos no, que es que sois republicanos encima… Os encantan los deditos de bebé, como al tertuliano, sólo que incluso los haréis a la parrilla, o mojándolos en mayonesa.

Es más, todo el mundo sabe que las comunas hippies no eran sino granjas ponedoras de fetos para abastecer ese mercado que desde el final de los 60 hasta su resurgimiento con el 15M quedó felizmente desabastecido. Y si digo felizmente es porque todos esos seres vivos que finalmente nacieron pudieron llegar a ser monaguillos. Por poner un ejemplo.

Ya sin más, y en contra de mi voluntad pues yo soy un pro-vida de toda la vida (me refiero a la vida mía, aún no me ha dado por ir en contra de la vida, mía, digo) mostraré la receta de hoy para todos esos inconscientes que son rojoseparatistas aunque vivan en Zamora.

Ingredientes para un cadáver exquisito:

-Un ser humano completo aunque parezca un jostick de eXistenZ

-Tres cruces invertidas

-Sal. Fuera de España, a Londres lo menos. Gibraltar no vale.

-Tripas de cerdo para salchichas Frankfurt si el nasciturus iba a ser el desayuno del mítico portero Oliver Kahn.

1.-Cogemos un batidor.

6.-Restamos una unidad en las víctimas de violencia machista porque el Estado no cuenta como violento. Nunca. Y si una porra policial provoca un aborto no deseado en una manifestación pro-abortista PUES

PD: Sirva esto como aperitivo para lo que vamos a ir presentando a partir de hoy mismo 22 de diciembre. Cada uno hará su capítulo, continuando una historia navideña. Que para algo nos hemos gastado la pasta en poner nieve cayendo en el blog. Miramiramira como cae….

2 girls 1 cupcake

Los cupcakes están de moda
y se merecen una poesía
pero me llevaría más de un día
escribir una épica oda

Los hay verde limón
y naranja butano
les gustan a los enanos
y a Carlota, el putón

Sus coberturas están buenas,
son cuquis y sofisticados,
no haceros los despistados
pues son sólo magdalenas

Basta, por favor, y retírenme ese kilo de azúcar que me salta a la boca. Ya ven por qué no escribo canciones o poesía, y por qué no suelo hacer apología de lo dulce. Hoy tampoco va a ser así.
Se nos está yendo de las manos esto de ser modernos. Claro que da pereza afeitarse, y se agradece leer algo sobre fútbol que esté bien escrito, pero si vuelvo a leer una metáfora futbolística-militar prometo que sólo veré partidos que se jueguen en patatales. A ver si ahí le encuentran el glamour o espíritu bohemio siquiera.
Pero manos a la masa, que no está el horno para repostería fina. Los muffins sustituyeron a las magdalenas de toda la vida, dándoles un aspecto internacional y postrándose en los escaparates de Starbucks y McDonalds cual chica que quería ser actriz y emigró a Amsterdan en el barrio rojo. Enseñando su perla negra. Pepitas de chocolate, quiero decir. Pero llegó el paroxismo con las coberturas glaseadas de colorines, inspiradas en la obra pop-art del soplagaitas de Warhol, o en las pelucas y tintes de otakus, o en los jerseys de ganchillo que las abuelas enseñaron a hacer a NNGG de modernas con los restos de los ovillos.
Y le ponen de nombre cupcake, creando un conflicto generacional entre la veinteañera con amplios dominios del inglés nivel medio, suficientes como para pronunciarlo de manera correcta, y la mujer de cuarenta años aficionada a las reuniones de Thermomix y todos los Tupper-cosas que haya, para las que las magdalenas pijas son, a lo sumo, /’kupkeɪks/. Y enseñan veintemil técnicas para endulzar incluso la amarga derrota del gol de Platini a Arkonada, o el gol fantasma de Michel a Brasil… ¿Ven lo que digo? Está bien ilustrar algo, pero el enésimo revival de fútbol y las frases melodramáticas asociadas a estos son para echarse a llorar.
Ojo que ahí no queda la cosa, hay que escuchar la música y ver las películas acordes con la producción de cupcakes para que éstos salgan ricos. Si tienes un poster de McCartney con el sombrero cordobés o tienes la discografía de Franz Ferdinan en vinilo, llevas mucho adelantado. Si no, busca el grupo de pop con peor vocalista, y si te gustan a la segunda canción suya que escuchas, busca otro, criatura, que esas gafas de pasta no lo hacen todo. Yo creo que la moda de los cupcakes surgió cuando Amelie salió en DVD. El fallo está en cómo entendieron los cupcakesaholics que tenían que darle un toque de dulzor a la vida.
Lo más grave de todo es que incluso existen cupcake parties…Yo no quiero imaginar nada, seguro que en ellas un par de jóvenes comen algo marrón y con tropezones de una copa…

Y ya por último, echen un vistazo al vídeo de este señor que pretende ponerse a correr el día 31. No sé qué propósito de año nuevo va a hacer entonces, pero bueno, yo ya le he votado.

PD: No he visto el vídeo que da título a la entrada. Tampoco quiero enlaces, gracias.

Doble nudo en el estómago

Se sentó al lado de aquel hombre y comenzaron a hablar animadamente. Que si vaya día de frío, que si el país cada día peor, los políticos deberían estar aquí, que si sabes cómo quedó el partido anoche… La típica conversación de dos amigos en el bar estaba teniendo lugar en la calle, con el día de frío que era hoy.

Sin embargo, no parecían siquiera conocerse hasta entonces. Yo no pude sino sentarme para escuchar en la mesa del bar más cercana a la puerta, abriendo la ventana ante la cara de estupor y de “menudo estúpido menopáusico” del camarero que me servía un café recién traído del averno, como a mí me gustan. Con la oreja puesta en la conversación de afuera e inventándome lo que no llegaba a entender, oí que el hombre de mayor edad y que había iniciado la conversación preguntaba por la familia del otro. Éste le respondía como quien ha hecho un amigo, como si en su interior hubiera saltado un resorte que le permitiera a su interlocutor preguntar cualquier cosa, que no le guardaría un secreto. Él no fue menos y le preguntó por el nombre y la edad de cada nieto que el anciano sacaba de la cartera. Éste es un bicho pero el niño más cariñoso del mundo. Éste va para futbolista y su hermana para doctora, menudas notas trae, aunque se gasta el genio de su abuela. Aquella cartera tenía miles de gigas en recuerdos, fotos desgastadas, su primera entrada para ver al Granada, una estampita de vete a saber qué virgen que le dio su padrino.

“Qué memoria conserva usted” “Llámeme Juan, buen hombre” “Yo soy Francisco, un placer” “Ah, como mi padre…” Y tras sacar otra foto en blanco y negro, ahora de un joven soldado haciendo la mili se sucedieron las batallitas por ambos bandos, anécdotas entre el carraspear y el frotarse las manos, entre el “Te importa cerrar la ventana” y el “Sí, más que nada de lo que debiera importarme ahora”.

“Pues tres años hace ya que quedé viudo”, “lo siento, pero hay que tirar p’alante, y usted está hecho un chaval, mejor que el rey desde luego” “Ja,ja, ¡y habiendo trabajado más!” “Eso es seguro”, dijo Francisco mirando al suelo.

“Bueno, me voy a por el pan, mucha suerte” “Gracias por todo, Juan, de verdad, me alegra haberle conocido”

Juan siguió su camino diario. Francisco se volvió a sentar en el suelo, frente al cartel que decía que llevaba tres años en paro y con dos hijos a su cargo.

Cerré la ventana y me bebí de un tirón los cafés que había pedido para los tres, diciéndome que si lloraba era poque me había quemado y no por haber presenciado a un anciano dando limosna a un mendigo, quizá para entablar una conversación, como si fuese una triste party-line.

Claro que no es real, desde luego yo no podría tomar cuatro cafés en una mañana y no acabar en una rueda giratoria como las de las ardillas. Lo que sí vi hace poco fue a un anciano darle unas monedas a un señor que pedía en la calle y quedarse a hablar con él. El resto es una exageración a mi juicio asquerosa, por qué no decirlo. Nunca llevamos suelto, la prisa es mayor que la pena, no podríamos dar a todos. Por qué voy a escuchar a ese anciano en el bus, ya he escuchado esa novela antes, abuela. Cada uno tenemos nuestros problemas. Fue sólo otra de las veces en las que algo te golpea, y aprovechas que vas andando con cierta prisa para apretar el paso.

Amarga y negra despedida (Parte II)

No he querido mostrar directamente la noticia que habla del suicidio de la estrella mediática C.M. Esto se debe a que pudiera herir múltiples sensibilidades, aunque no haya imágenes con rastros de violencia en la noticia, pues que conste que La Calistrera no es un medio amarillista y si hemos publicado la nota de suicidio ha sido por querer salvar la imagen de C.M. así como apartar a los más jóvenes del consumo de las drogas, razón última de su muerte.

Respetemos su legado. Descanse en paz.

Enlace a la noticia: CrónicaCM

Amarga y negra despedida (Parte I)

Adiós.

Te abandono mundo cruel sin que quiera decir que ha sido culpa tuya. Si escribo esto es porque he encontrado un momento de lucidez, de esos que no he disfrutado en estos años de espectáculo, fama y vicio. Es porque la muerte no es elegante si no te cuelga una sonrisa de los labios, no sirve de nada si lo primero en volar hacia el cielo no son tus ideas, mezcladas con sesos y sangre, propiciando una situación idónea para la donación de órganos. Por eso le sugiero al forense que no busque restos de mi antigua adicción en la sangre. He almorzado una ensalada y no tendré alta ni el azúcar.

Quien quiera, no vivir de, sino SER la televisión, el cine o la música no tiene más remedio que reinventarlos o sucumbir a las tentaciones que se presentan cada día. No hay escapatoria y los publicistas y representantes consumen sólo un 20% de tu CDR, sustancia a elegir, así que imaginen. Cuando empecé en este mundo aún quedaba gente sana que me advirtieron del asunto. Un joven recién llegado de un barrio obrero como yo, se vería igualmente abrumado por los focos y en cada actuación los aplausos de los fans no harían sino engrandecer el orgullo personal, ridiculizando a aquellas viejas glorias que le dieron un mero consejo médico que nunca tomaría como ley. A veces se confunde humildad con falta de ostentación. Si Dios fuera lo que llamamos humilde debería estar flipando con su obra y orgulloso de sus 6 peonadas mal pagadas. Lo que hacen esos meapilas no es adorarlo sino temerlo, mereciendo que descargue su ira más de lo que lo hace. Suerte que no hay más Dios que el juego de nuestra imaginación con nuestro miedo. Vacío uno y fuerte otra puede conquistarse el mundo.kin0-016

Y fue cuando el miedo a no cumplir las expectativas de mis directores pudo conmigo. Me excusaba asegurando que era sólo un chute de energía. Rápido y directo al torrente sanguíneo. A veces dulce como las amantes que un tipo como yo no conseguiría de ser mecánico o camarero. Otras amargo como las noches vacías en el sofá de mi piso de lujo en. Pero siempre revitalizante. Calmar estos impulsos tras los focos junto a otros compañeros fue lo que nos hizo un grupo unido, famoso, una constelación sin estrellas mustias, rookies en la televisión que se creen más reyes que Larry King. Cada Grammy se festejaba con kilos de material puro. No había músico que se permitiese el lujo de no participar en nuestro programa buscando el escaparate más visto de todo el mundo, anunciante que quisiera comprarnos, ejecutivo que no nos quisiera en su cadena. Dos minutos en antena suponían los ingresos de tres meses de trabajo de mi padre en aquella refinería.

Varias veces he intentado desengancharme de toda esa mierda. Ya sea encerrado en una habitación de mi casa en Seattle o en un centro de desintoxicación para famosos con mono del aroma de la cera para pulir Oscars, todo me recordaba que esa adicción formaba parte de mi personaje y por ende, de mí mismo. Déjense de decir que hay que mirar en el interior de las personas, o de hablar usando el rancio tópico del actor “detrás de los focos”. Nadie es otra cosa que la imagen que proyecta, la máscara que se pone en carnaval. No hay traidores, sólo actores que cambiaron de personaje a mitad de la obra. Por eso me negué a dejar del todo ese dulce veneno que me consumía. Era mi señal de identidad, disociables el uno del otro, como Don Quijote y la locura, Bruce Wayne y los murciélagos, Bob Marley y la marihuana o Jackass y el daño físico, preferiblemente en la entrepierna.

936full-michael-caineAsí que jódanse médicos, el motivo de mi muerte no va a ser una sobredosis, o enfermedades derivadas de mi adicción. Será una bala. Lo hago para señalar cómo son las cosas y cómo deberían no serlo. Cómo son porque hay pocos YO que no hayan acabado igual ante semejantes circunstancias. Cómo deberían no serlo porque sois tan idiotas que tras el inicial ostracismo del suicida me haréis el mártir convertido en icono pop. Que me perdonen Woody Allen y Michael Caine si alguna vez posé con gafas de pasta e Inditex lo imprime en serie, crucifiquen a Paul Knight si aparece mi cara en unas Nike, quemen los Sturbucks si ponen mi nombre a uno de sus postres y entierren en Mentos si alguien de Atlanta desentierra mi cadáver para ponerme bebiendo su refresco junto a Santa Claus.

C. M.