me sacaba el graduado

(Viene del capítulo anterior)

-No sé qué hacer con mi vida, han acabado Dexter y Breaking Bad.

-Supongo que ahora podrás retomarla.

 

IX

 

Aún no sé cómo viajaba el principito entre planetas, pero un buen día decidió emigrar. Quizá buscando trabajo en otro lugar, o puede que lo hiciera simplemente por placer. El día de su partida ordenó el planeta. Lavó las sábanas, recogió sus juguetes e instaló un sistema por goteo en lo baobabs y su rosa. Cortó el agua y deshollinó los volcanes, porque los volcanes de su planeta eran tan pequeños que podían limpiarse por dentro y que sus erupciones fuesen totalmente controladas, para que la lava fuese fluida.Volcanes

Lo inundó la melancolía como a Camilo Sesto cuando disponía a irse del planeta. Entonces la rosa lo despidió, dejando por fin su absurda altivez.

-Espero que te vaya bien, principito, y tráeme algo de tu viaje.

-He mirado en internet y los souvenirs son realmente feos. No te haría ilusión un llavero con forma de planeta o un imán para la nevera horrendo. Si quieres te envíaré una postal. Dame tu dirección.

-Jajaja. ¿Te vas ya, entonces?

-Sí

-Pues llévate ésta.

Y es que la rosa era también muy joven y los niños no pueden evitar hacer ese tipo de comentarios. El principito amagó con colocarle una campana de cristal para que se ahogara. La rosa no podría tirarse un pedo, por ejemplo.

Rosa6

-No, en serio, sabes que te quiero, te echaré de menos, ojalá pudiera retenerte.

-Rosa, déjate de tonterías que todavía te corto. Te cuido por compromiso, y si me quieres es porque soy el único que sabe hablar aquí. Si fuera un gladiolo, pues todavía lo nuestro tendría algún sentido. O un ficus. Pero no eres mi tipo. Además eres arrogante, superficial y engreída. Así que ni aún teniendo el cuerpo de Christina Hendricks. Y digo esa actriz porque me he puesto con Mad Men.

-Eres como todos.

-¡Pero cómo cargas contra el género masculino si sólo me conoces a mí! Te traeré un girasol que hable cuando vuelva. Me preocuparé de que sea inteligente y apuesto. Y tan calzonazos como para que te aguante. Y ya está, ahí te quedas.

Y el principito la dejó llorando, pero llorando de mentira, porque el principito en realidad se la sudaba mucho. Pero mucho, mucho.

El niño se marchó volviendo la vista atrás, con sus lágrimas en el lagrimal, acordándose del carnaval y cantando la cuarteta del popurrit de Los Yesterday con la música de The sound of silence: «…pues a mamar, mamones».

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